Baliza V16: qué es, cómo funciona y por qué es obligatoria
La baliza V16 sustituye a los triángulos y es obligatoria desde este 1 de enero de 2026. Te explicamos qué es, cómo funciona y cómo saber si está homologada.
No nos cabe la menor duda: el regalo más presente en muchas casas estas Navidades ha sido la baliza V16, obligatoria desde este enero de 2026 en turismos y en la mayor parte de vehículos. Es muy probable que la recibamos, ahora bien: ¿es un regalo que necesitamos? ¿La baliza V16 es realmente útil o responde a un interés particular puramente económico o político? Empecemos por el principio:
¿Qué es la baliza V16?
Es un dispositivo de preseñalización de peligro cuya función es hacer visible al vehículo tanto de forma física como digital. Por un lado, advierte a los vehículos que se aproximen de la presencia de un coche detenido; por otro, comunica la ubicación del vehículo a la DGT.
La baliza no se plantea como un complemento de los triángulos tradicionales, sino como un sustituto. De hecho, esta es una de las principales justificaciones de su implantación: reducir el riesgo de atropello cuando el conductor se baja del vehículo para señalizar una avería o incidente.

Otro argumento habitual es la ineficacia de los triángulos en determinados escenarios por inclemencias meteorológicas. Viento, lluvia o granizo pueden tirarlos o desplazarlos, reduciendo su eficacia.
¿Cómo funciona la baliza V16?
Se trata de un dispositivo luminoso intermitente de color ámbar, normalmente imantado, diseñado para colocarse lo más alto posible en el vehículo (por ejemplo, sobre el techo) sin necesidad de salir del coche. Además, al comunicar la ubicación a la DGT, se facilita una actuación más rápida: avisos en paneles de carretera, gestión del tráfico en la zona y una mejor señalización del incidente.
Ojo con la certificación
También es importante cerciorarse de que la baliza que compremos cuente con la certificación adecuada. Si existe cualquier duda, se puede consultar con relativa facilidad en la página oficial de la DGT.

Reflexión final
La seguridad vial es esencial para evitar desgracias que, lamentablemente, siguen ocurriendo prácticamente todos los días del año en España. Concretamente, murieron 1.785 personas en 2024. Detrás de cada número hay padres, madres, hijos, amigos… Por supuesto, todos los esfuerzos destinados a reducir esta realidad son bienvenidos.
No obstante, es inevitable comparar la cantidad de recursos y atención destinados a disminuir estas muertes con otras fuentes de tragedia. Pensamos, por ejemplo, en suicidios o ictus, causas que, aunque a veces parecen más alejadas del debate cotidiano, tienen también un enorme margen de mejora en prevención y atención.